¿No se te ocurre ningún nombre para tu marca? Descubre qué es el naming y el proceso exacto para encontrar ese nombre con gancho y magia que enamore a tus clientes

Por | 2018-06-07T09:29:16+00:00 02/10/2017|SEO y Marketing|2 Comentarios

En el Crátilo, Platón afirma que “lo que no tiene nombre es lo que no existe o no debería existir”.

Hombre, tanto como que no debería existir no nos atrevíamos a decir, pero sí es cierto que los nombres son importantísimos para poder entendernos con los demás, ya que son las palabras que usamos para designar a todo lo que nos rodea.

Pero además, en el caso de los nombres propios todavía es más importante porque tener un nombre chulo y con carisma, te diferencia de los demás y te da personalidad. De ahí el que nos comamos tanto la cabeza a la hora de elegir el nombre de nuestra marca.

Y es que, ¿a quién no le gustaría sonar como Apple, Nike o Loewe?

Sin embargo, encontrar ese nombre con gancho y que se cuele en la mente y el corazón de nuestra audiencia no es precisamente fácil.

O sí…

Sí, si sigues paso a paso todo lo que te explicamos en este post sobre naming, la estrategia que se usar para encontrar el mejor nombre a cada marca.

¿Listo?

 

 

¿Qué es el Naming?

Aunque la propia palabra ya nos da muchas pistas, veamos la definición de naming:

Es el proceso de crear un nombre para nuestra marca.

Un nombre, en muchos casos, no es más que una palabra o dos. Sin embargo, como decíamos antes, todos somos conscientes de que es importante. Un nombre te define, te da personalidad y te diferencia.

Solo hace falta pensar en Apple, Nike, McDonalds, Mercedes o Rolex.

Escuchas su nombre o ves su logo (la representación visual del nombre) y ya sabes qué marca es, cuáles son sus productos y qué tienen de especial. El nombre es como la puerta que abre el universo simbólico de la marca.

Pero ahora una pregunta sencilla, ¿es antes el huevo o la gallina?

¿El nombre da personalidad a la marca o la marca construye su significado?

Ambas respuestas podrían ser correctas.

Si escoges para tu marca una palabra con significado (como “apple”), tienes que ser consciente de que el simbolismo propio de la palabra afectará a la marca. Pero también es cierto, que su verdadero valor se construirá con el día a día en todos los mensajes que enviemos a nuestra audiencia o cada vez que interactuemos con ella.

El nombre crecerá con todos esos valores y emociones que surgirán de comunicarnos con nuestro público.

Y ahora ya sí, veamos cómo encontrar ese nombre perfecto.

 

Las bases del naming: características de un buen nombre

Aunque a ti te parezca evidente lo qué es un buen nombre, puede no ser así. Todos valoramos la originalidad como la cualidad más importante porque es lo que te hará ser más recordado, pero también hay que tener en cuenta otros factores.

  1. Brevedad: ya lo decía Baltasar Gracián, “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. La explicación es sencilla, un nombre corto es más fácil de recordar y, normalmente, de pronunciar. Y como curiosidad, ¿sabías que la frase de Gracián continúa así “Y lo malo, si poco, no tan malo”? 😉
  2. Sonoridad: lo que todos atribuimos con un “suena bien”. Hay palabras que suenan mejor que otras y resultan más agradables. Es preferible evitar las “K”, “Y” y las “Z”. Aunque ahí tenemos a Kodak.
  3. Pronunciabilidad: si tienes un nombre muy chulo, pero todo el mundo lo va a decir mal… no interesa.
  4. Recordable:  aquí hay una pequeña pugna entre los nombres descriptivos y los inventados. Los descriptivos son más sencillos de entender y de vincular, pero también pierden chispa. Y con los inventados pasa lo contrario, son más sorprendentes pero la gente tarda más en asociarlos. En este caso, ya que no tendrás una gran presupuesto para hacer branding, es mejor que intentes optar por los descriptivos.
  5. Originalidad: el Santo Grial de un nombre. Sin embargo, no hay que confundir originalidad con complejidad. Si el nombre es enrevesado no vale
  6. Internacionalidad: si tu marca va a estar presente en varios países, debes tener cuidado con que las palabras que elijas no tengan una connotación negativa. No pienses que esto solo afecta a las multinacionales, ¿cuántos blogs en español son leídos en países latinoamericanos? Muchísimos. Un poco más abajo veremos ejemplos de un naming desastroso por culpa de este punto.
  7. Positividad: si el nombre tiene connotaciones positivas de por sí, resultará más agradable. Por ejemplo, “apple”, que significa manzana, puede sugerir salud, sencillez, frescor o naturaleza.
  8. Disponibilidad legal: punto importantísimo. No vale solo con que el dominio esté libre (compruébalo aquí), tampoco debe estar registrado por otra persona.

Y como te prometimos antes, ahora te dejamos varios ejemplos de naming que por la traducción… eran un fiasco terrible.

  • “Mazda Laputa”: tal y como explican en este post, imagínate el anuncio hablando de las prestaciones del coche o su conducción. Mazda no lo llegó a comercializar en España.
  • “Nokia Lumia”: sí se llegó a comercializar, pero al ser una palabra muy poco conocida no trascendió. Lumia significa prostituta.

En el post que te hemos enlazado encontrarás más ejemplos como la “Pota” de Knoor o el Nissan Moco. 😉

 

Una estrategia de naming paso a paso: cómo encontrar el nombre perfecto para ti

La verdad es que es difícil encontrar un nombre chulo, sencillo de recordar y que la gente vincule con nuestra temática. Pero como no sabemos cuánto pueda tardar la inspiración y las musas en llegar, mejor te explicamos qué debes hacer para encontrar un buen nombre.

Prepárate que tienes trabajo por delante.

 

1. Decide quién va a trabajar contigo

Aunque te parezca chocante, lo primero es definir quién o quienes van a tomar la decisión final. Si estás tú solo, cuidado con pedir consejo a familiares y amigos. Lo más probable es que nunca haya consenso y cada uno te dirá una cosa.

Al final, terminarás más confundido de lo que empezaste.

Y si tienes equipo lo mismo. Si no llegáis a un acuerdo, alguien deberá ser el encargado de decidir.

 

2. Análisis de la competencia

Revisa los nombres que usa tu competencia y los valores con los que lo vincula. Ojo, se trata de entender cómo han trabajado el naming en tu sector, no que intentes imitar a uno de ellos.

Haz lo mismo con otros sectores relacionados, también te servirá para extraer ideas.

 

3. Simbología de tu propuesta de valor

No solo vas a escoger un nombre, vas a poner el punto de partida de la construcción de tu marca.

Ya lo vimos cuando hablamos del marketing emocional y el branding corporativo, la fidelidad e identificación con la marca nacerá con los valores que le atribuyamos.

Sí, aunque seas un emprendedor con un blog o una tienda online pequeña, también tienes una marca. En el mismo momento en que te pones frente al público, ya hay una marca. Otra cosa es que la cuides o no.

Coge tu propuesta de valor, que es la base de tu oferta y lo que te diferencia de tu compañía, y extrae todas las cualidades que te identifican. Por ejemplo:

  • Creativo.
  • Alegre.
  • Serio.
  • Puntual.
  • Atento.
  • Comunicativo.
  • Etc.

Ahora se trata de que busques palabras que asocies con todo esos adjetivos.

 

4. Tipos de nombres

Existen diversas maneras de construir un nombre. Veamos algunos ejemplos de cómo lo han hecho algunas de las marcas más famosas.

  • Acrónimos: es la unión de dos o más palabras. Por ejemplo, teleñeco es la unión de la palabra televisión con muñeco. Hay que tener cuidado porque se ha abusado mucho de esta estrategia y se pueden conseguir nombres muy simplones como “TranquiSpa” o cosas parecidas. Un ejemplo de acrónimo lo tienes con Volkswagen que significa “auto del pueblo” siendo “volks” pueblo y “wagen” coche.
  • Siglas: también es un acrónimo las siglas que se pronuncian como una sola palabra. Por ejemplo, Asics viene de Anima Sana in Corpore Sano (Alma Sana en Cuerpo Sano). Esto también puede hacerse uniendo los nombres de los creadores, Ikea proviene del nombre de Ingvar Kamprad (la “e” y la “a” es de la granja y el pueblo donde se crió).
  • Motes: sí, un buen nombre también puede surgir de un mote. Puma viene de que llamaban así de joven a su fundador, Rudolf Dassler, que era hermano de Adolf al que llamaban “Adi” (ADI + DASler). 😉
  • Unir partes de palabras: algo parecido a lo anterior. El nombre de LEGO viene de unir “Leg Godt” (jugar bien).
  • Reducciones: Cisco viene de partir la palabra San Francisco que era donde tuvieron sus primeras oficinas.
  • Asociaciones: un poco lo que te decíamos antes a lo hora de buscar las cualidades de tu marca. Google viene de gúgol o Googol (diez elevado a la cien). A Larry Page y Sergey Brin les gustó porque podía hacer referencia a la enorme cantidad de información que hay en Internet. De otra asociación nace Reebok que tiene su origen en el antílope africano “Afrikáans Rhebok”.
  • Simbólico: antes viste que las dos últimas letras de Ikea vienen de la granja y la ciudad del fundador. No es un mal recurso que busques nombres que para ti sean importantes o tengan un significado especial. Por ejemplo, Starbucks es el apellido de un personaje de Moby Dick (un libro que encantaba a los fundadores).
  • Otros idiomas: en los países hispano hablantes nos encanta usar el inglés para los nombres. Es cierto que suena bien y puede quedar chulo, pero no pierdas de vista a tu buyer persona, ¿sabe inglés? ¿lo suficiente como para que sepa pronunciarlo?.

Todo esto son ideas de naming para que tengas el mayor volumen de recursos cuando te enfrentes a crear el nombre. Aunque también el objetivo es que veas que no siempre los nombres salen por asociación, así que échale imaginación.

 

5. Lluvia de ideas

Un brainstorming (lluvia de ideas en inglés) solo funciona cuando te das libertad. Es importante mencionar esto porque es muy habitual llegar a este punto y que cuando alguien sugiera un nombre descartarlo de primeras.

De aquí es posible que no surja el nombre, de lo que se trata es de desarrollar la creatividad y sacar ideas. Por eso, no deben existir filtros. Se trata de decir lo que sea aunque parezca una chorrada en un principio.

En este punto prueba a usar el pensamiento lateral.

Esta técnica consiste en enfocar los problemas desde perspectivas en un principio “ilógicas”, para que tu cerebro no se encasille en las opciones más habituales. Esta variante hará que tu creatividad se dispare.

 

6. Combinaciones

Ahora toca jugar y ver todo lo que surgido de la lluvia de ideas.

Las combinaciones que hagáis de los distintos nombres os llevarán a otros y estos, a otros más. No pasa nada, el momento de cribar llegará después.

 

7. Filtro

Ahora ya sí toca descartar, pero no de una forma subjetiva.

Crea un excel con todos los parámetros que vimos antes (brevedad, sonoridad, etc.) y el listado de nombres. Y poco a poco, examina todas las opciones que tienes. Pronto verás que la amplia mayoría no tienen ni pies ni cabeza y la lista se irá reduciendo.

Lo ideal es que te quedes con unos 10 nombres.

 

8. Recrea un contexto real

Este punto lo leímos en este post de Branzai y nos pareció muy útil.

Se trata de que crees frases reales de tu día a día en el que aparezca el nombre de la marca.

  • “Me he comprado esta camiseta en (nombre)”.
  • “Leí un post muy interesante en (nombre)”.

Escuchar el nombre en una situación real te permitirá ver si encaja de forma correcta.

 

9. Revisión legal

Seguimos filtrando.

Si el nombre está ya registrado, olvídate. Mala suerte, pero a veces ocurre.

Con el dominio se pueden buscar soluciones como poner un artículo delante o algo parecido. Sin embargo, tienes que ver quién ocupa el dominio real y qué tipo de negocio realiza. Si no tiene nada que ver y ese nombre te encanta, puedes seguir adelante; pero si es del mismo sector o tiene alguna connotación negativa, descártalo.

 

3,2,1…. ¡A buscar tu nombre!

Con todas las ideas de naming que te hemos dado y ahora que conoces en qué consiste el proceso paso a paso, solo te queda ponerte a trabajar.

Ten en cuenta que es posible que a la primera no funcione. No te desesperes, espera unos días (no será que no tengas cosas que hacer a la hora de montar un negocio online) y luego vuelve a intentarlo.

Pero ahora nos gustaría oír tu historia. Si tu marca no es tu propio nombre, cuéntanos cómo hiciste para encontrar el nombre, por qué te quedaste con él y otras opciones que tuvieses.

¡Venga esas historias de naming! 😉

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About the autor:

Editora de los contenidos de Raiola Networks. Se encarga de traer a este blog todos los temas que te puedan ayudar a poner en marcha tu negocio.

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